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Por supuesto, aunque un buen mantenimiento no sólo ahorra tiempo y dinero sino que hace que la cuenta de resultados mejore significativamente vía aumento de fiabilidad de la instalación y reducción de costes de producción.

¿Es necesario una gran inversión / infraestructura para mejorar el mantenimiento de una instalación?

No existe una respuesta única a esta cuestión, pues la inversión depende en gran medida del estado de partida de la instalación y del nivel que se desee alcanzar. En cada caso concreto es posible establecer o bien la inversión mínima para alcanzar unos objetivos concretos, o bien los máximos estándares que se lograrán con una inversión definida. Nuestra experiencia nos marca que siempre la inversión a realizar es muy inferior a los costes ocasionados por una avería significativamente inoportuna.

¿Es importante el papel de los operadores en el mantenimiento?

El papel del usuario / operador de la instalación es fundamental. Las averías más graves se producen en más del 80% de los casos por un deficiente mantenimiento al nivel del operador. Siempre sugerimos a nuestros clientes implantar un plan de mantenimiento de primer nivel, desarrollado especialmente para garantizar que cualquier operario es capaz de resolver pequeñas incidencias y efectuar las tareas básicas de mantenimiento. El éxito de este plan radica en adaptarlo al perfil más bajo de cualificación de los operadores.

¿Es posible eliminar el stock de repuestos?

Es factible reducir al mínimo operacional el stock de repuestos. Es necesario realizar un estudio detallado de repuestos críticos para establecer los niveles mínimos de almacén en función de los tiempos de demora en su adquisición. Criterios particulares tan variables como la disponibilidad de espacio, la caducidad de los elementos, frecuencia de uso, precio, comunalidad de repuestos entre equipos, etc. terminarán por definir el stock idóneo.

¿Es más rentable potenciar el departamento de mantenimiento o externalizar el servicio?

En general, la externalización del servicio siempre que el proveedor aporte la solvencia necesaria permite beneficiarse de compartir experiencias análogas aprovechando las mejoras implantadas con éxito en instalaciones semejantes. Salvo casos en los que la carga de trabajo justifique la dedicación exclusiva de un equipo especializado o bien cuando por requerimientos normativos sea imperativo, la opción de disponer de un equipo externo de expertos sólo en el momento necesario resulta a todas luces más rentable y eficaz. En cualquier caso el mantenimiento de primer nivel se resuelve internamente, y, en función del grado de control y gestión que se determine mantener se deberá dotar el departamento de mantenimiento con medios humanos y materiales adecuados.

¿Cuándo / cómo abordar un retrofitting?

Desde el punto de vista económico / financiero, esta decisión corresponde a la dirección de la instalación, aunque los argumentos técnicos que un experto en mantenimiento debe aportar contribuyen a facilitar la toma de decisiones. La obsolescencia de una instalación productiva se puede producir por múltiples factores. Podemos plantearnos un retrofitting de una instalación que está comenzando a perder productividad o bien de un elemento que tras sufrir una avería catastrófica no rentabilizaría el coste de reparación. Desde el punto de vista del ciclo de vida de la instalación, debemos considerar el retrofitting analizándolo en el contexto de la planta completa, localizando las opciones más ventajosas para el conjunto de la empresa y no sólo para el elemento a modernizar. Es importante integrar al experto en mantenimiento en el proceso de toma de decisiones en cualquier retrofitting pues nos aportará las alternativas más ventajosas para la optimización de los costes de mantenimiento a lo largo del ciclo de vida de la instalación.

¿Es importante conocer los costes de mantenimiento?

Es vital evaluar los costes de mantenimiento no sólo desde el punto de vista contable para conocer el impacto de un día de parada en nuestra instalación, que produzca retrasos en los pedidos a clientes e incidencias de toda índole. Si somos capaces de cuantificar estos costes estaremos en el camino para mejorar, disminuyendo riesgos, minimizando averías y controlando el gasto en mantenimiento. Es necesario pues evaluar para conocer y medir para mejorar, todo ello de forma continua.

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